"Con
todos los sentidos puestos en la carretera, llegamos a nuestra primera
parada. Sunwapta Falls, una de las cascadas más
impresionantes del Parque. Sunwapta es un
vocablo de los Indios Stoney y significa
Río Turbulento"
Parque Nacional de
Jasper
Aquel día nos esperaban207km hasta llegaral hotel que habíamos elegido en el Parque
Nacional de Jasper. 207km de glaciares, montañas
y maravillosos lagos. La niebla y una persistente
llovizna estuvieron presentes todo el camino.
Los
Icefields Parkway
pertenecientes al
Parque Nacional de
Banff nos
dieron la bienvenida aquel frío día de septiembre:
Crowfoot
Glacier,
Bow Pass,
los Lagos
Peyto y
Héctor,
Mistaya
Canyon,
Saskatchewan Crossing,
Columbia
Icefield y
Athabasca
Glacier.
Todos estos lugares tendrían que esperar para ser
visitados a la vuelta de Jasper.
El Parque Nacional
de Jasper nos esperaba impaciente y había mucho
que ver.
Parque
Nacional de Jasper
FICHA TÉCNICA
Nombre
del Parque: Parque Nacional de Jasper.
Empresa/Gestora: National Park Canadá.
Situación: Provincia deAlberta.
País: Canadá.
Accesos:
Edmonton
esta a unos
350km
de Jasper,
a
Calgary
le separan unos 400km, así como a
Vancouver
unos 800Km.Desde cualquiera de estas ciudades podre-mos llegar
a través de la Trans-Canadá, la principal ruta de
entrada al Parque Nacional.
Creación del Parque:
14 de Septiembre del año 1.907.
Medidas Preventivas:
Parque Nacional.
Otros Galardones:
Patrimonio de la Humanidad.
Área Protegida:
11.228km².
Actividades deportivas:
Senderismo,
Kayak,
BTT...
Web Oficial:
National Park Jasper>>
Coordenadas GPS: 52º 56' 35'' N Longitud.
117º
55' 29'' W
Latitud.
Autor Foto:
Alicia Gómez.
Carteles informativos de animales. Parque Nacional de Jasper.
Alberta.
Canadá.
Un anuncio en la
carretera nos puso sobre aviso de la
peligrosidad de los osos que vagaban por
todo el Parque. Otro anuncio aconsejaba
precaución en la conducción debido a la
presencia de caribúes. Y en aquel
preciso instante decidimos mantener los
ojos bien abiertos y estar expectantes,
por si acaso.
Con todos los sentidos
puestos en la carretera, llega-mos a nuestra primera
parada. Sunwapta Falls, una de las cascadas más
impresionantes del Parque. Sunwapta es un
vocablo de los Indios Stoney y significa
Río Turbulento.
El Río Sunwapta
con su agua proveniente del deshielo del
Glaciar Athabasca
se abre camino a través de lechos de grava.En
las dos caídas de la cascada, el río cambia brus-camente
su curso de noroeste a suroeste y se zambulle en una
nube de rocío dentro de un profundo cañón.
El acceso a la cascada más
alta (18,5mt de altura y un ancho de 9mt) lo hicimos con
facilidad. Un puente de madera cruza el cañón sobre el río
azulado. El ruido es ensordecedor. A poca distancia y
siguiendo un sendero a lo largo del lado derecho del río, se
encuentra la cascada baja cuya visión también resultó muy
interesante.
Continuamos por la carretera en dirección norte hacia
Athabasca Falls, una de las cascadas más poderosas de
las
Montañas Rocosas. Con
una caída de 23mt el Río
Athabasca ruge a través de
una estrecha garganta cuyas paredes de cuarzo han sido
pulidas y horadadas por la tremenda fuerza de la corriente,
arrastrando arena y piedras y esculpiendo en el cañón un
buen número de cuevas.
Iniciamos el camino desde el
aparcamiento hasta el sendero próximo al río. Un área de
picnic se encontraba a la izquierda y las cascadas a la
derecha. Un puente atravesaba ambas orillas y comprobamos
que las vistas eran estupendas desde ambos lados.
Las rocas cercanas al borde
de la cascada eran terriblemente resbaladizas y preferimos
no acercarnos demasiado. Además, debido a la pulverización
del agua al caer con tanta fuerza, había una nube de
lágrimas que mojaba sin piedad a cuantos cruzaban el cañón.
Menos mal que llevábamos
prendas de abrigo porque en caso contrario habríamos
terminado empapados de la cabeza a los pies.
Descendimos por unas escaleras hasta llegar al fondo del
cañón y comprobamos que el río discurre plácidamente una vez
franqueados los obstáculos.
La enorme montaña que pudimos
divisar sobre las cascadas es
Monte Kerkeslin,
llamada así por Sir James Héctor en 1859 (Expedición
Pulliser).
Cuando nos alejábamos
del lugar divisamos una manada de ciervos pastando
tranquilamente en uno de los bosques cercanos.
Como aún no había anochecido,
decidimos acercarnos a ver dos grandes lagos: Patricia
y Pyramid. Sin embargo, debido a la lluvia y a la niebla no pudimos
dar un paseo por sus orillas.
Así pues volvimos a nuestro hotel y disfrutamos de una buena
cena consistente en pato y salmón.
A la mañana siguiente nos dirigimos hacia dos de los más
importantes lagos en el Parque.
Lago Medicina
y
Lago Maligno.
Nuevos carteles anunciando la peligrosidad de los osos y la
importancia de permanecer en los vehículos en caso de
encontrarse con alguno eran visibles a lo largo del camino.
Una manada de alces se encontraba muy cerca de la carretera
haciendo caso omiso de los coches que circulaban por allí.
Iniciamos el ascenso y tras unos kilómetros de bosques, el
Lago Medicine
apareció ante nosotros, tranquilo y silencioso.
Este lago es
un lugar misterioso y de leyenda india. Debido a un sistema
único de drenaje subterráneo, el nivel del lago varía de
estación a estación, llegando incluso a desaparecer. Los
primitivos indios pensaban que unos espíritus eran
los responsables de las fluctuaciones (crecidas y bajadas)
del agua del plácido lago.
En otoño está prácticamente
seco mientras que en primavera vuelve a llenarse, y es
debido a la llegada de las aguas del tumultuoso
Río Maligne,
crecido además por el deshielo. Este efecto se debe a la red
de cuevas de roca caliza y canales subterráneos que drenan
el lago como si fuera una bañera a la que se le quita el
tapón, volviendo a emerger el río unos 16 km más adelante.
Se cree que es el sistema de cuevas más grande e inaccesible
del mundo. Por otro lado, es considerado un lugar sagrado
para los indios de las
Montañas Rocosas
canadienses y es conocido por sus poderes curativos. Primero
fue llamado Crystal Lake pero el nombre fue cambiado
a Medicine Lake
por sus cualidades sanadoras.
Bordeamos el lago paseando por su orilla y aspirando el olor
de Canadá. Continuamos
el camino y unos kiló-metros más arriba la nieve hizo acto
de presencia. Los abetos se volvieron blancos y el frío
aumentó a pasos agigantados.
El
Lago Maligno
se encontraba al final de aquella carretera.
Situado en el majestuoso
Valle Maligne,
a 1670mt de altitud, es uno de los grandes lagos glaciares
del mundo, extendiéndose sobre 22km y con una profundidad
máxima de 97mt. Es además el lago más largo, más profundo y
más pintoresco de las
Montañas Rocosas.
Rodeado de montañas nevadas y glaciares, su agua es azul
celeste y las vistas son impresionantes desde cualquier
punto. Se alimenta de las aguas del
Río Maligne
por el sur y se drena por el norte por el mismo río.
Este
lago fue creado cuando un desprendimiento de tierra de las
colinas Opal produjo un dique natural y provocó que el agua
retrocediera.
La vista del lago nos dejó
sin palabras. Decenas de picos completamente nevados
rodeaban el lago. La niebla cubría gran parte de las
montañas y el agua azulada se perdía en el horizonte.
Paseamos despacio, sin prisa, observando cada detalle con el
fin de retenerlo para siempre en nuestra memoria.
La niebla fue perdiendo
fuerza y decidimos hacer un viaje en barco hacia
Spirit Island.
Es una isla diminuta situada en el
Lago Maligno,
solamente alcanzable en barco a través del lago en un paseo
de aproximadamente 10km
(90 minutos), y es sin lugar a dudas uno de los parajes más
hermosos de las montañas canadienses.
Esta pequeña isla se conoció mundialmente gracias a un
concurso de fotografía para promover la naturaleza de
Jasper. La fotografía ganadora fue la de un hombre que
mostraba una pequeña isla que tenía como marco el
Lago Maligne.
El fotógrafo nombró esta isla, la Isla del Espíritu, no
porque en ella habitaran espíritus, sino porque en ella se
podía sentir el verdadero espíritu de las
Montañas Rocosas.
Cuando
llegamos a
Spirit Island
la persona que dirigía la embarcación nos permitió salir de
ella para fotografiar lo que hemos llegado a considerar el
punto más emblemático y maravilloso del Parque. Grandioso,
creo que es la palabra acertada para describir tanta
belleza. El color azul del agua, el color verde de los
bosques, el color blanco de la nieve. Una mezcla inmejorable
en aquel paisaje canadiense.
Cañón Maligno
Abandonamos los lagos y deshaciendo el camino recorrido nos
adentrarnos en el
Cañón Maligno.
Este prehis-tórico
cañón, considerado el más interesante de las
Montañas Rocosas, es una formación geológica única,
que aunque estrecha, tiene una profundidad de hasta 50
metros. Esta enorme garganta tiene las paredes de piedra
caliza y ha sido esculpida por el agua a lo largo de miles
de años. Además, el río ha excavado una compleja red de
cuevas y túneles por la cual fluye la corriente,
internándose en las profundidades de la tierra sin que se
sepa, a ciencia cierta, a dónde van a parar.
Se han hecho investigaciones para determinar el destino del
agua tras internarse en los túneles subterráneos del cañón,
pero no se ha encontrado respuesta.
Quizás sea ésta, una de las razones por las que los antiguos
comerciantes de pieles francófonos dieron ese enigmático
nombre a este interesante sistema hidrológico.
A lo largo del cañón hay seis
puentes construidos y el camino que los cruza nos permitió
disfrutar de los rápidos y las cascadas de este paraje
natural enclavado en el Parque de Jasper.
La tarde estaba clara, aunque fría, y aún faltaban horas
hasta el anochecer, así pues encaminamos nuestros pasos
hasta Monte Edith
Cavell, una
inmensa mole cubierta completamente de nieve, en cuya cima
se encuentra alojado el
Glaciar Ángel.
Esta montaña recibió su nombre en el año 1916 en honor a
Edith Cavell, enfermera inglesa ejecutada por los
alemanes durante la 1ª Guerra Mundial por haber ayudado a
soldados aliados quebrantando la ley militar. Al invadir los
alemanes Bélgica,
país donde ella trabajaba como enfermera, se ordenó que
todos "los heridos peligrosos o sospechosos" fueran sacados
del hospital. Ella se opuso y ayudó a varios de ellos a
escapar. Un espía alemán la delató y, siendo sorpren-dida en
esta labor, fue llevada a la prisión militar de
Saint-Gilles
y fusilada.
Pocas cimas pueden igualar la belleza rocosa del
Monte Edith Cavell.
Un sendero de fácil acceso que serpentea al pie de la pared
norte de la montaña, nos condujo hasta un pequeño lago de
aguas azuladas repleto de icebergs. Desde allí la vista del
Glaciar Ángel
paralizó nuestros sentidos.
Autor Foto:
Alicia Gómez.
Monte
Edith Cavell
y Glaciar
Ángel. Parque Nacional de Jasper.
Alberta.
Canadá.
Fotografiamos una y otra vez todo aquello, y después, cuando
nos alejábamos, sentimos que una pequeña parte de nosotros
se quedaba para siempre en aquel lugar.
Autor Foto:
Alicia Gómez.
Lago
Monte Edith Cavell
y Glaciar
Ángel. Parque Nacional de Jasper.
Alberta.
Canadá.
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